jueves, 1 de septiembre de 2011

CONSTANTINO SUPERSTAR






Este verano a a pesar del mal tiempo, de las tormentas económicas y de la prima de riesgo, hubo un acontecimiento muy relevante: La puesta en escena de la obra “El Poder de la Iglesia Católica”. El escenario: Madrid, en donde el Corazón de Jesús, ultrajado en el Cerro de los Ángeles por las hordas marxistas, dijo aquello de : Reinaré en España con más predilección que en otras naciones. Unos actores, miles, un millón, de jóvenes adictos a la causa. Presidía Benedicto rodeado de cientos de directivos de la multinacional religiosa lider.
Mientras tanto, los cristianos de base y en los barrios obreros y marginales de la capital, se preguntaban: No, no puede ser. Ahí no estaría Jesús de Nazaret.
Viendo todo este acontecimiento machaconamente por las televisiones un día tras otro, me decía a mi mismo: Si Constantino pudiese ver esto, tendría una sonrisa como la del profeta Daniel en el Pórtico de la Gloria compostelano.
¿Porqué digo esto? Porque acabo de leer unos estudios de Santi Benitez sobre una ponencia que varios historiadores, filósofos, teólogos y estudiosos del origen del catolicismo. La figura estelar de la misma era Constantíno el Grande, Emperador. Personaje que siempre me ha interesado, ya que es, al menos, un 50%, homónimo mío, de ahí mi predilección.
A lo mejor es un poco extenso, pero vale la pena porque es muy revelador.

Anímate y léelo.

Sin la figura de Constantíno (306-337) y su reinado no tuviese lugar ,el Catolicísmo, no existiría.
Después de Diocleciano hay una crisis de gobernanza en el Imperio. Había siete candidatos y por eliminación, nunca mejor dicho, Constantino sale victorioso en la contienda. Vence a Majencio en la batalla del puente de Milvio en el 312. Batalla que por cierto la tradición católica dice que los soladados de Constantino llevaban en sus escudos la cruz, con el ” In hoc signo vinces”. Cosa incierta, lo que llevaban como emblema era un esbozo de lo que sería el Crimón o Lábaro. La cruz nunca fue usada como símbolo por los cristianos y, por los católicos, hasta bien entrado el siglo VII.
Ninguna imagen antigua de Jesús lo representa en la cruz, sino como un dios pastor, a la usanza de Osiris o Hermes, portando un cordero.

Constantino en el 313 proclama el Edicto de Milán, en el que se establece la tolerancia de todas la religiones en el Imperio. ( Fuentes eclesiástica de una forma interesada toman este edicto como libertad de culto exclusivo para los cristianos.
El Emperador empieza a tener en cuenta a los cristianos, porque estaban más organizados en el Imperio y porque empieza a usarlos como fuerza de mantenimiento del orden, ya que los convertiría en una fuerza de espionaje y sabotaje sin parangón.
Constantino era más hombre de estado que religioso. Está convencido de crear un gobierno respaldado por una religión. Entiende perfectamente que la religión es un arma formidable si consigue el respaldo del gobierno. Gobernar a un ciudadano no solo legislativamente sino también moralmente. En el 314 empieza la era filocristiana. Tuvo problemas con las otras religiones por el fundamentalismo de los cristiano. Se lanza a la creación del “ Imperiun Christianum” es el “Césaro-Papista”. Es el primero que acuña el concepto de Iglesia Católica, No fue San Pedro ni otro santo, fue Constantino. En un escrito a Anulino, procurador de Africa a raiz del cisma donatista aparece por primera vez el concepto de “Cattholica Ecclesia” esto es universalmente conocida y la exención de sus clerici de las cargas curiales y la concesión de la inmunidad eclesiástica. Esto fue un acto policamente acertado para sus fines.
En el 325 el cristianismo es tolerado y favorecido pero nunca convertido en la religión oficial. La religión popular era el mistriacismo. Constantino es su Pontifex Maximus y el equilibrio entre cristianos y paganos. Necesita que las religiones unifiquen criterios. En parte lo consiguió entre los cristianos y el mistricismo.(El Sol Invictus), el nacimiento del Sol Inconquistado ( Die Natalis Solis Invicti). Se celebraba en el solsticio de invierno, del 22 al 25 de diciembre. Curiosamente el nacimiento de Cristo, no de Jesus, en el Concilio de Nicea, se establece el 25 de diciembre. También forma parte de Mitricismo el gorro de los obispos al igual que los sacerdotes de Mitra. El halo que aparecen en las figuras de los santos rodeando la cabeza ,es una copia del auriga de carro del Sol Invicto.
Constantino no tiene problemas a la hora de reunir a las religiones paganas, pero si con los cristianos. Dado estos a las diferencias de criterio según el evangelio que leían. Aparecen las herejías. Esto era malo para los intereses del Imperio. La unificación del cristianismo pasa por la aprobación de un Credo Universal. Arrio fue la escusa. Llama a Osio de Cordoba, el obispo que destacó en el Concilio de Elvira de Hispania y en donde se aprobaron los 81 cánones disciplinarios, más fundamentalistas del catolicismo, y convoca el Concilio de Nicea


EL CONCILIO DE NICEA:

Este Concilio ,el primer ecuménico, fue convocado por Constantino a instancias de Osio de Córdoba. Aquí se funda el Catolicismo.

Transcribo a los estudiosos literalmente. A mi me dá un no sé qué escribirlo. Muchos lo sabéis pero es importante divulgarlo.
Ahora que hablamos tanto de fundamentalistas religiosos, es bueno estar enterados que la Iglesia Católica, con su fundamentalismo se tragaría el hundimiento de la humanidad durante 1000 años de oscurantismo( Edad Media). Toda la sabiduría de sabios y filósofos recogida y mimada durante más de 10 siglos anteriores a este Concilio, recogida en bibliotecas, academias y escuelas, fueron de repente tragada por la noche de los tiempos. Los 10 siglos de sabiduría que aún hoy no han sido recuperados del todo y, con toda probabilidad, nunca lo sea.


El Concilio de Nicea fue una verdadera cumbre que reunió a los líderes cristianos de Alejandría, Antioquía, Atenas, Jerusalén y Roma, junto a los máximos representantes del resto de las sectas y religiones más representativas en el ámbito del Imperio romano - Apolo, Deméter/Ceres, Dioniso/Baco, Jano, Júpiter/Zeus, Oannes/Dagón, Osiris e Isis y el Sol Invictus, este último representado por el propio Emperador-.
Las actas de este concilio han desaparecido la mayoría dentro de una gran controversia

En este aspecto es revelador que se guarden las actas del Concilio de Elvira, así como lista fiel de asistentes y de los cánones que se aprobaron allí, pero resulta que las actas de Nicea - Concilio a todas luces más importante-, así como los cánones resultantes estén tan rodeados de controversia. Por poner un ejemplo, resulta que la mayoría de los cánones que, supuestamente, se aprueban en Nicea son un calco de los aprobados en Elvira - tanto es así que las fuentes eclesiásticas han intentado hacer pasar el Concilio de Elvira como posterior a Nicea. Pero resulta que sus actas, en las que se recogen los cánones y el nombre de los asistentes, están fechadas, así que no cuela-, y ninguno de ellos hace referencia ni directa ni indirecta a la fecha de celebración de la Navidad, cuando se sabe a ciencia cierta que el 25 de diciembre es impuesto como tal en Nicea.
Tampoco parece que haya una posición clara de quienes asisten a dicho Concilio, cosa que no ocurre con ningún otro, ni anterior - Concilio de Arlés, Concilio de Elvira, etc-, ni posterior. Hasta hace poco más de 40 años la iglesia negaba que existieran listas de asistentes. Es entonces cuando se, digámoslo así, matiza lo dicho, porque esas fuentes se negaban a si mismas, que sí reconocían que hubo que firmar un documento de adhesión al Credo que fue aprobado por casi todos los asistentes - se conocía hasta los nombres de los dos asistentes que no lo firmaron: Teón de Marmárica y Segundo de Tolomeo-. Las fuentes eclesiásticas reconocen que "Las listas de firmantes han llegado hasta nosotros muy mutiladas, desfiguradas por los errores de los copistas (...)" - Enciclopedia Católica-, algo que, visto lo visto, es más que lógico. El estudio de dichas listas sólo ha sido permitido a H.Gelzer, H.Hilgenfeld, O.Contz y C.H.Turner, dando lugar al reconocimiento de unos 220 nombres, aunque, cosa extraña, en las listas aparece el nombre del firmante, diósesis, filiación y... ¡Su religión! (¿...?).
Pero este Concilio no sólo es curioso por eso. El "Milagro" de Nicea también permitió quitar de enmedio 266 evangelios mediante la "intervención divina", que consistió en poner los 270 evangelios bajo una mesa del salón del Concilio, cerrar la puerta con llave y pedir a los Obispos que rezaran durante toda la noche para que Dios pusiera sobre la mesa aquellos que fueran inspirados por él. Claro que, a falta de actas, tampoco sabemos quien guardó la llave durante la noche. Lo cierto es que a la mañana siguiente los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan estaban sobre la mesa. Sobrenatural o no, el responsable del "milagro" debió de haber ponderado mejor la elección de estos cuatro evangelios, pues los escogidos incurren en abundantes contradicciones lo que hace imposible que sean, por llamarlo de alguna manera, fiables. Por ejemplo, en el evangelio de Mateo se afirma que el nacimiento de Jesús fue dos años antes de la muerte de Herodes, mientras que si es a Lucas a quien tenemos que hacer caso, Herodes llevaría nueve años muerto en el momento del nacimiento de Cristo. Esto, que podría ser incluso cómico, la elección de esos cuatro evangelios de entre los 270 existentes, tuvo como consecuencia la muerte de decenas de miles de cristianos durante los tres años siguientes a la finalización del Concilio, porque la posesión de cualquiera de los 266 restantes se tipificó como un delito capital
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Sin embargo, lo más importante es que lo que resulta del Concilio de Nicea es el catolicismo, con variaciones bastante pequeñas, que hoy día conocemos. Aparece de forma efectiva lo que será, ya para los restos, la catholica ecclesia, no sólo como concepto sino con un refinamiento en cuanto a organización que jamás había tenido ninguna otra organización religiosa, ni lo tendrá después. Se aprueba todo lo relativo a las elecciones episcopales, los patriarcas y su jurisdicción, todo lo relativo a la excomunión, la prohibición de abandono de sus iglesias por parte de los clérigos, así como la prohibición de que Obispos, sacerdotes y diáconos pasen de una iglesia a otra. En este concilio se llegan a sentar incluso las bases de la liturgia que hoy día conocemos... pero también se le dan poderes a la nueva iglesia para embarcarse en una campaña de censura a gran escala destinada a silenciar a millones de disidentes a través del asesinato, la quema de libros, la destrucción de obras de arte, la desacralización de templos, la eliminación de documentos, inscripciones o cualquier otro posible indicio que pudiera poner en duda su derecho a ejercer el gobierno del espíritu del hombre, y que condujo a occidente a unos niveles de ignorancia desconocidos desde el nacimiento de la civilización grecoromana - "A fin de ocultar el hecho de que no existía base histórica alguna que justificase sus ficciones teológicas, el sacerdocio cristiano tuvo que recurrir al deleznable crimen de destruir casi cualquier traza de lo ocurrido durante los dos primeros siglos de la era cristiana. Lo poco que fue permitido que llegase hasta nosotros lo habían alterado y distorsionado hasta dejarlo por completo carente de cualquier valor histórico" Jonathan M. Roberts, Antiquity unveiled: ancient voices from the spirit realms, Mokelumne Hill (California), Health Research Books, 1970-.

Constantino consigue aquello que se había propuesto, la creación de una religión de Estado que respaldará su poder, y con el tiempo el de todas las monarquías europeas siempre y cuando sean católicas, como entregado por el propio Dios.
Una vez que las autoridades eclesiásticas obtienen el derecho legal de destruir cualquier obra escrita que se opusiera a las bases sentadas en Nicea, entre los siglos III y VI, bibliotecas enteras fueron arrasadas hasta los cimientos, escuelas dispersadas y confiscados los libros de ciudadanos particulares a lo largo y ancho el imperio romano, so pretexto de proteger a la iglesia contra el paganismo. En el siglo V la destrucción era tal que el arzobispo Crisóstomo escribió con satisfacción: "Cada rastro de la vieja filosofía y literatura del mundo antiguo ha sido extirpado de la faz de la tierra" - Lloyd Graham, Deceptions and myths of the Bible, Nueva York, Citadel Press, 1991-. Se establece la pena de muerte para cualquier persona que escribiera libros que contradijeran las doctrinas de la iglesia. En la lista de aquellos que participaron en ello hay muchos nombres de los "doctores" de la iglesia. El propio Gregorio, obispo de Constantinopla y último doctor de la iglesia, fue un activo incinerador de libros. La construcción de iglesias sobre las ruinas de los templos y lugares sagrados de los paganos no sólo se convirtió en una práctica común sino también obligada para borrar por completo el recuerdo de cualquier culto anterior. Sin embargo, hubo cierta justicia poética en todo ello. En Egipto, ante la imposibilidad material de demoler las grandes obras de la época faraónica o de borrar los jeroglíficos grabados en la piedra, se optó por tapar los textos egipcios con argamasa, lo cual, lejos de destruirlos, sirvió para conservarlos a la perfección hasta nuestros días y eso ha permitido que tengamos un conocimiento de antiguo Egipto más detallado que el de los primeros siglos de nuestra era y, lo que es más importante, aquellos jeroglíficos preservaron la verdad, ya que contenían la esencia y el ritual del mito celeste que, casualidades de la vida, tiene una enorme similitud al mito evangélico.

"Tras quemar libros y clausurar iglesias paganas, la iglesia se embarcó en otra clase de encubrimiento: la falsificación por omisión. La totalidad de la historia europea fue corregida por una iglesia que pretendía convertirse en la única y exclusiva depositaria de los archivos históricos y literarios. Con todos los documentos importantes custodiados en los monasterios y un pueblo llano degenerado al más absoluto analfabetismo, la historia cristiana pudo ser falsificada con total impunidad, convirtiendo a una religión de Estado en un Estado en si misma". Barbara Walker, The womans enciclopedia of myths and secrets, San Francisco,
BIBLIOGRAFÍA:
LFÖLDI, A.: The conversion of constantine and pagan Rome, Oxford, 1948.
ALLARD, P.: Julien l'Apostat, 3 vols., Roma, 1972.
ARNHEIM, M. T. W.: The Senatorial Aristocracy in the later roman Empire, Oxford, 1900.
BAIGENT & LEIGH: The Dead Sea scrolls deception, Nueva York, 1991.
BAYNES, N. H.: Constantine and the christian church, Oxford, 1972.
BIDEZ, J.: La vie de l'Empereur Julien, París, 1930.
BIONDI, B.: Il diritto romano cristiano, 3 vols., Milán, 1952 y 1953.
BOISSIER, G.: La fin du paganisme, París, 1903.
Santi Benitez, filósofo.


Después de leer esta ponencia y meditarla, cada uno que saque sus conclusiones. Yo, no sé qué hacer, si comprarme un cilicio o pasar página. Mejor esto último.

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